El Ayuntamiento de Bruselas ha anunciado que prohibirá los patinetes eléctricos de alquiler a partir de 2026, una decisión que marcará un punto de inflexión en la movilidad urbana de la capital belga. La medida afectará exclusivamente a los servicios de sharing, por lo que el uso de patinetes eléctricos privados no se verá afectado por esta prohibición.
Fin progresivo del servicio de alquiler
Según la información difundida, la ciudad no renovará las licencias que permiten operar a las empresas de alquiler de patinetes eléctricos cuando estas expiren. De este modo, los vehículos compartidos desaparecerán de las calles de Bruselas en 2026.
La decisión se enmarca en una revisión más amplia de la política de movilidad urbana, con el objetivo de responder a las preocupaciones planteadas en los últimos años en relación con la convivencia en el espacio público.
Motivos de la prohibición
Las autoridades municipales justifican la medida por distintos factores vinculados al uso de estos vehículos en régimen de alquiler. Entre las cuestiones señaladas se encuentran:
- Problemas de estacionamiento indebido.
- Impacto en el orden y la seguridad del espacio público.
- Preocupaciones relacionadas con la seguridad vial.
En este contexto, el consistorio considera que la eliminación del servicio contribuirá a mejorar la convivencia urbana y a reducir las incidencias asociadas a este modelo de movilidad compartida.
No afecta a los patinetes privados
Es importante subrayar que la prohibición no implica la desaparición de los patinetes eléctricos en Bruselas. Los usuarios que dispongan de un vehículo en propiedad podrán seguir utilizándolo conforme a la normativa vigente.
La medida se centra exclusivamente en los operadores de alquiler, cuya actividad cesará una vez finalicen los permisos actuales.
Un cambio relevante en la movilidad urbana
Bruselas se suma así a la lista de ciudades europeas que han optado por restringir o retirar los patinetes eléctricos compartidos tras varios años de implantación. La evolución de este tipo de servicios ha generado un intenso debate sobre su integración en el entorno urbano y su compatibilidad con otros medios de transporte.
Con la entrada en vigor de la prohibición en 2026, la capital belga abrirá una nueva etapa en su estrategia de movilidad, dejando fuera del sistema urbano a los patinetes eléctricos de alquiler y redefiniendo el papel de los vehículos de movilidad personal en la ciudad.
